miércoles, febrero 28, 2007

Fumar altera el cerebro "como las drogas"

Fumar

Según un estudio, causa el mismo daño al cerebro que el uso de drogas ilícitas, como la cocaína.

Un grupo de investigadores de Estados unidos comparó el tejido cerebral post mortem de fumadores, ex fumadores y no fumadores.

Sus hallazgos, publicados en el Journal of Neuroscience, indican que fumar produce cambios en el cerebro que terminan por ser evidentes años después de que alguien ha dejado de hacerlo.

Un experto británico dijo que los cambios pueden explicar por qué a los fumadores se les dificulta dejar el cigarrillo y por qué recaen.

Los investigadores del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés), observaron muestras de tejido cerebral humano del núcleo accumbens y de la parte ventral del cerebro medio -las partes del cerebro que desempeñan un papel en el control de comportamientos adictivos.

Se tomaron ocho muestras de personas que fumaron hasta su muerte, ocho de personas que fumaron hasta 25 años antes del fallecimiento, y ocho de no fumadores.

Todos murieron por causas que no tenían que ver con el cigarrillo.

Recaída

Los científicos observaron los niveles de dos enzimas, la proteína kinasa A y la adenilato-ciclasa. Las dos convierten las señales químicas como la dopamina, que existe fuera de las células, en algo que puede entenderse dentro de ellas.

Sería sorprendente si el tomar grandes dosis de una droga como la nicotina muchas veces al día durante muchos años no resultara en cambios duraderos en el cerebro

John Stapleton, del Centro Nacional de Adicciones

Se descubrió que los fumadores tenían niveles más altos de estas enzimas en el núcleo accumbens, una parte del cerebro que procesa la información relacionada con las motivaciones y las recompensas, sobre la cual casi todas las drogas ilícitas tienen capacidad de acción.

Sin embargo, los niveles de ambas enzimas también eran alto en el área del cerebro medio que responde a la dopamina, que actúa como una "recompensa química" en fumadores y ex fumadores.

Los mismos cambios habían sido observados en los cerebros de ratas a las que se les había dado inyecciones repetidas de cocaína y morfina.

Neuroadaptaciones

En un artículo del Journal of Neuroscience, el doctor Bruce Hope, líder del equipo de investigación, dice que "el presente estudio confirma que las neuroadaptaciones inducidas por drogas que se observaron en animales también se observan en los humanos".

Los investigadores indican que las diferencias encontradas en los cerebros de los fumadores y los no fumadores "pueden contribuir a alteraciones de largo plazo en la recompensa proporcionada por la nicotina y por la adicción en los humanos".

Los investigadores dicen que esto indica que los cambios continúan mucho después de que se ha dejado de fumar y que pueden contribuir a una recaída.

El doctor John Stapleton, del Centro Nacional de Adicciones en el King"s College de Londres, dice: "Sería sorprendente si el tomar grandes dosis de una droga como la nicotina muchas veces al día durante muchos años no resultara en cambios duraderos en el cerebro".

"Los nuevos resultados nos acercan a entender estos cambios", dijo Stapleton.

"La cuestión principal sigue siendo si estos cambios son responsables en parte por la naturaleza intratable del fumar y de la recaída muchos años después de haberlo dejado".

¿"Cirugía" para fumadores?

El descubrimiento de individuos con daño cerebral que tienen facilidad para dejar el cigarrillo podría mostrar el camino para un "remedio" quirúrgico contra la adicción al cigarrillo, sostienen científicos estadounidenses.

La zona cerebral específica que sufrió daño en estos casos, llamada la ínsula, parece tener un papel esencial en el ansia de fumar, dijo el equipo científico a la revista académica Science.

Un hombre que había fumado 40 cigarrillos al día dejó el hábito inmediatamente después de sufrir un derrame cerebral que le afectó la ínsula.

Una cirugía en esa parte del cerebro podría ayudar a vencer la adicción, sugiere el informe.

Pero el principal autor del estudio, Antoine Bechara, de la Universidad del Sur de California y de la Universidad de Iowa hizo una advertencia:

"La ínsula también lleva a cabo muchas funciones normales diarias, así que querríamos sólo interferir con las funciones que pueden interrumpir los malos hábitos como el de fumar".

La ínsula recibe la información de otras partes del cuerpo y se cree que ayuda a traducir estas señales a impulsos que se pueden sentir subjetivamente, como el hambre, el dolor o un ansia.

Alcohólicos y drogadictos

El equipo médico del doctor Bechara estudió 69 fumadores que sufrieron daños cerebrales. 19 habían sufrido daños a la ínsula.

De estos, 13 dejaron de fumar. Todos ellos, salvo uno, lo lograron con facilidad y sin el ansia acostumbrada.

La ínsula también lleva a cabo muchas funciones normales diarias, así que querríamos sólo interferir con las funciones que pueden interrumpir los malos hábitos como el de fumar

El profesor Paul Matthews, un experto en neurociencia de las universidades británicas de Oxford e Imperial College, dijo que "el problema que los fumadores enfrentan cuando intentan dejar el hábito es el ansia de un cigarrillo".

"El descubrimiento más notorio de este estudio es que el daño a una zona particular del cerebro podría bloquear el ansia".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta bien poner entre comillas lo de "como las drogas"...al fin de cuentas, el cigarrillo es considerado por la OMS como droga.
Es igual que el alcohol el cual por puro "viral marketing" tambien es mencionado aparte, siendo tambien una droga.