sábado, mayo 16, 2009

Expertos defienden a investigador que alertó sobre efectos del glifosato

Denunció que el herbicida utilizado para la soja transgénica puede producir malformaciones. Los colegas del investigador salieron a defenderlo por "ataques y amenazas" que sufrió. La Nación creó un grupo para investigar la problemática en cuatro provincias argentinas.
Más de 300 científicos y miembros de organizaciones sociales repudiaron hoy mediante una carta abierta los "ataques y amenazas" contra un investigador argentino que advirtió que el herbicida más utilizado en el país puede producir malformaciones. "Afirmamos nuestra decisión por mantener un sistema científico universitario autónomo de los grandes intereses económicos corporativos; con libertad de pensamiento e investigación", sostiene la carta, titulada "Voces de alerta" y divulgada a través de medios locales. El escrito fue publicado en apoyo al profesor de embriología Andrés Carrasco, quien encabezó una investigación científica que indica que el herbicida utilizado para la soja transgénica, el principal cultivo de Argentina, puede producir malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas. Los científicos, autoridades de universidades e integrantes de organizaciones sociales y humanitarias que suscriben la carta abierta afirman que "políticos, funcionarios y comunicadores contratados por corporaciones económicas" buscan "silenciar" esta investigación. "Las voces independientes y críticas, con la autoridad de saberes y trayectorias no cooptados, son negadas, difamadas, silenciadas, cuando no malversadas", advierte el escrito en apoyo a Carrasco, quien días atrás denunció haber recibido amenazas anónimas tras difundir su estudio. Para llevar adelante su investigación, Carrasco inyectó dosis del herbicida glifosato en embriones anfibios con resultados "totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano", explicó el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y también director del Laboratorio de Embriología Molecular. Las dosis de herbicida utilizadas para el estudio "estuvieron muy por debajo de los niveles que se usan en las fumigaciones", por lo que la situación "es mucho más grave" debido a que "el glifosato no degrada", advirtió Carrasco a Efe en abril pasado. Sin embargo, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) y la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) afirmaron días atrás que el glifosato está "clasificado entre los productos que normalmente no ofrecen peligro" y aseguraron que "es utilizado con éxito en todo el mundo, clasificado como de baja toxicidad". En Argentina se utilizan anualmente entre 180 y 200 millones de litros de glifosato, desarrollado por la multinacional Monsanto y que desde su desembarco en el país, en 1997, se ha expandido hasta las 18 millones de hectáreas. Carrasco puso como ejemplo lo ocurrido en Ituzaingó, una barriada de 5.000 personas en la periferia de Córdoba (centro) donde en los últimos ocho años se constataron cerca de 300 casos de cáncer asociados a las fumigaciones con plaguicidas. Ante la andanada de denuncias judiciales relacionadas con el uso desproporcionado de agroquímicos en el cultivo de soja transgénica, en febrero último el Ministerio de Salud creó un grupo para investigar la problemática en cuatro provincias argentinas. Argentina es el tercer exportador mundial de soja y ocupa también puestos de relevancia en el comercio global de derivados (aceites y harinas) de ese grano.

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